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Iba dos veces por semana y les enseñé desde cero porque no tenían ni idea de español. Necesitaban el idioma porque tenían muchos clientes mexicanos”, explica Clara.</p><p>La entrevista fue presencial con el jefe de la empresa y su secretaria y, según cuenta nuestra profe, lo primero que le pidieron fue el certificado de todas sus titulaciones y, en cambio, no le hicieron ni una pregunta sobre metodología ya que la dejaban gestionarlo como quisiera. “A los norteamericanos les gusta mucho la conversación y nada la gramática”, puntualiza Clara.</p><p>Repasando las mayores diferencias que, con respecto a España, encontró en Tulsa, Clara remarca dos cosas: el sueldo y la comida. “Se cobra mucho mejor que en España (y eso que Oklahoma es uno de los estados más pobres) y  a la hora del pago todo es en cheque, ellos nunca se manejan con efectivo”, relata. “También me llamó la atención que ellos comen durante la clase, pero no un plátano o una manzanita, ¡no no no!, los alumnos despliegan sus nachos con guacamole, sus hamburguesas…”, recuerda Clara, divertida. “Estuve muy a gusto, fueron cuatro meses, en los que ellos aprendieron mucho y yo también”.</p>\n    <p class=\" block-img\">\n      <img src=\"https://images.prismic.io/elebarcelona/82eec605-7589-47c9-9fac-459b57744dd6_foto+2.jpeg?auto=compress,format\" alt=\"\" copyright=\"\" />\n    </p>\n  <p>La siguiente parada en su recorrido profesional por el centro de Estados Unidos fue ya dentro de las instituciones, trabajando como Teacher assistant en la Escuela Pública de Tulsa. Primero, mientras esperaba que se resolvieran sus permisos de residencia y trabajo, Clara hizo un voluntariado como ayudante de la profesora de español en un curso piloto de un programa de educación bilingüe para niños de seis años. Allí estuvo medio curso colaborando en la enseñanza del español para fomentar el bilingüismo, algo a lo que en Estados Unidos se le está dando cada vez mayor importancia. “Todos los contenidos tenían que estar en los dos idiomas - matemáticas, artes, ciencias naturales y sociales - y los daban alternadamente una profesora en inglés y otra en español en clases con 50 alumnos”, explica Clara.</p><p>“Muchos niños que estaban en esa escuela eran mexicanos y este era su primer contacto con el inglés porque, pese a haber nacido en Estados Unidos, los padres no se relacionaban con nativos; así que mi tarea también era ayudarlos a entender cada vez un poco más”.</p>\n    <p class=\" block-img\">\n      <img src=\"https://images.prismic.io/elebarcelona/8b4c3cc2-4790-461a-9397-1a240ccf7a15_foto3.jpeg?auto=compress,format\" alt=\"\" copyright=\"\" />\n    </p>\n  <p>La jornada laboral de Clara era de 8 a 14 horas y se distribuía en el trabajo con los alumnos en centros de lectura, escritura y matemática, donde ellos aprendían los contenidos a través del juego; el recreo en el patio, la hora de la comida - en la que ella sola se hacía cargo de los cincuenta niños - y los talleres de artes y ciencias. En general, Clara disfrutó mucho de la experiencia: era la primera vez que trabajaba con niños y, aunque al principio le costó un poco, cada vez fue sintiéndose más cómoda, tanto que ahora - ya de vuelta en España - se plantea incluso estudiar Magisterio.Pero su “aventura” en Tulsa no acabó allí (¡más bien empezó!) la directora de la escuela - muy contenta con su papel como voluntaria - le ofreció trabajo remunerado como Teacher Assistant, no ya en el programa piloto de enseñanza bilingüe sino en un curso “normal” con niños de 3 años. “Y cuando ya me tenía que volver a España por motivos personales, ¡me ofrecieron directamente un puesto de profesora ELE! Me dio mucha pena decirles que no pero, bueno, la vida es así”, cuenta nuestra entrevistada.</p><p>Para terminar, Clara destaca un dato que puede motivar a quienes aún se lo están pensando: en Estados Unidos se está potenciando cada vez más la enseñanza del español en los centros educativos y para eso requieren a muchos nativos con formación específica de ELE.</p>","text":"Clara llevaba trabajando como profesora de español para extranjeros cinco años, siempre en Barcelona y siempre con la ilusión de que esta profesión que adora también le sirviera de trampolín para conocer el mundo. Como muchas veces querer es poder - y como la enseñanza ELE realmente es un buen vehículo para vivir y trabajar en el exterior - Clara cumplió su sueño. Esta manresana de 32 años cruzó el charco y se sumergió en la vida laboral y cotidiana de Tulsa, la segunda ciudad más grande de Oklahoma, en el corazón de Estados Unidos. Cuando llegó, Clara no tardó demasiado en encontrar su primer empleo como profesora de español. Una pequeña empresa de contabilidad la contrató para que le diera clases a sus cinco empleados. “Era muy familiar y ellos - de 50 años para arriba - eran muy majos. Iba dos veces por semana y les enseñé desde cero porque no tenían ni idea de español. Necesitaban el idioma porque tenían muchos clientes mexicanos”, explica Clara. La entrevista fue presencial con el jefe de la empresa y su secretaria y, según cuenta nuestra profe, lo primero que le pidieron fue el certificado de todas sus titulaciones y, en cambio, no le hicieron ni una pregunta sobre metodología ya que la dejaban gestionarlo como quisiera. “A los norteamericanos les gusta mucho la conversación y nada la gramática”, puntualiza Clara. Repasando las mayores diferencias que, con respecto a España, encontró en Tulsa, Clara remarca dos cosas: el sueldo y la comida. “Se cobra mucho mejor que en España (y eso que Oklahoma es uno de los estados más pobres) y  a la hora del pago todo es en cheque, ellos nunca se manejan con efectivo”, relata. “También me llamó la atención que ellos comen durante la clase, pero no un plátano o una manzanita, ¡no no no!, los alumnos despliegan sus nachos con guacamole, sus hamburguesas…”, recuerda Clara, divertida. “Estuve muy a gusto, fueron cuatro meses, en los que ellos aprendieron mucho y yo también”.  La siguiente parada en su recorrido profesional por el centro de Estados Unidos fue ya dentro de las instituciones, trabajando como Teacher assistant en la Escuela Pública de Tulsa. Primero, mientras esperaba que se resolvieran sus permisos de residencia y trabajo, Clara hizo un voluntariado como ayudante de la profesora de español en un curso piloto de un programa de educación bilingüe para niños de seis años. Allí estuvo medio curso colaborando en la enseñanza del español para fomentar el bilingüismo, algo a lo que en Estados Unidos se le está dando cada vez mayor importancia. “Todos los contenidos tenían que estar en los dos idiomas - matemáticas, artes, ciencias naturales y sociales - y los daban alternadamente una profesora en inglés y otra en español en clases con 50 alumnos”, explica Clara. “Muchos niños que estaban en esa escuela eran mexicanos y este era su primer contacto con el inglés porque, pese a haber nacido en Estados Unidos, los padres no se relacionaban con nativos; así que mi tarea también era ayudarlos a entender cada vez un poco más”.  La jornada laboral de Clara era de 8 a 14 horas y se distribuía en el trabajo con los alumnos en centros de lectura, escritura y matemática, donde ellos aprendían los contenidos a través del juego; el recreo en el patio, la hora de la comida - en la que ella sola se hacía cargo de los cincuenta niños - y los talleres de artes y ciencias. 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La vida de esta mujer es inspiradora en todas sus formas, enfrentó todos sus miedos y finalmente después de 4 años fuera de casa, encontró su verdadera vocación. Hoy nuestra directora es co-fundadora y base fundamental de ELE Barcelona, una escuela de formación profesional de profesores de español en el corazón de la ciudad. Maria es apasionada de su trabajo y ve los retos como una oportunidad de autoconocimiento y aprendizaje. Maria Blanco hoy nos comparte su trayectoria en el maravilloso mundo de la enseñanza del español como lengua extranjera alrededor del mundo, sus anécdotas, lecciones de vida y aprendizajes que esta espontánea mujer ha vivido a través de los años. Espero que disfrutes de la entrevista tanto como yo. ¿Quién es María?  Maria es una persona divertida, cariñosa y amigable pero sobre todo curiosa, creo que esa curiosidad me ha llevado a lugares que nunca imaginé, viajando, creando y aprendiendo a hacer cosas que jamás hubiera creído posibles. Me inicié como profesora de español en España y en diferentes países, luego como formadora de profesores de regreso a mi país natal, ahora a dirigir una escuela de lengua y de formación de docentes, para mi uno de los retos y satisfacciones más grandes: estar al frente de ELE Barcelona. ¿Cuándo descubriste que tenías vocación para la enseñanza? Antes de entrar a la universidad, yo ya quería ser profesora de historia en la Universidad pero mi madre no me lo permitió porque decía que no tenía futuro. Quizá sí tenía esa vocación desde antes pero no era mi momento. Fue a los 25 años que me fui a vivir a otro país, que me di cuenta de que disfrutaba haciéndolo y quise darme la oportunidad de experimentarlo, y fue ahí que descubrí mi pasión en la vida. ¿Cómo fue salir de tu zona de confort? Inicialmente el plan era irme a Camboya como profesora de español por 3 meses, que terminaron siendo 3 años llenos de aprendizajes y asombro. Daba clases de español a los guías de los templos de Angkor, la verdad que fue un momento precioso en mi vida porque fui muy feliz, fue algo completamente inesperado para mi el impartir clases y tener como aula los templos de Angkor en Camboya!!!  Algo que yo nunca hubiera podido imaginar. Después de Camboya trabajé en China un año y medio, a nivel personal y profesional ha sido de lo más importante de mi vida,  no fue complicado en lo absoluto, sino más bien un estímulo, como una necesidad de salir y romper con mi zona de confort.  ¿Qué ha sido lo más difícil de estos 17 años de carrera? Hasta hace poco no había existido ningún momento crítico, salvo cuando empezó la pandemia sanitaria y creí que perdería todo por lo que había trabajado durante años, fue difícil adaptarme a los nuevos cambios de la incertidumbre, encontrar la forma de funcionar y mantener con vida mis sueños. Hasta ahora todo ha ido fluyendo, inclusive cuando me mudé sola a Camboya que fue uno de los retos más grandes de mi vida, nunca tuve la sensación de que fuese algo difícil, fue más bien una decisión atrevida y valiente. ¿Cuál es el mejor consejo que  puedes dar a quienes estén buscando una oportunidad para abrirse camino en el mundo de la enseñanza del español? Creo que siempre hay que probar cosas nuevas, hay que atreverse y sentir la vida como un reto constante, siempre rescatando lo positivo, porque el miedo que te paraliza y se te queda pegado en el talón, es aquel que te va a hacer crecer, ese momento de miedo aprovéchalo como una oportunidad para descubrirte. Dar clase de español no es solamente enseñar una lengua, sino una oportunidad para conocerse como persona, como profesional y como facilitador del conocimiento, es aprender a desarrollar tus habilidades de una manera muy humana, saber integrarse con un grupo, hablar correctamente, saberse expresar lo que otros no pueden decir, viajar, ser una buena líder y acompañante, aprender a escuchar activamente, etc. Te puedo decir que después de 17 años me sigue apasionando mi trabajo porque siempre hay algo nuevo que aprender, lo que más disfruto de esta profesión es que reta tu creatividad para todo: diseñar materiales, programas académicos, estratégias comunicativas,  encontrar nuevas formas de interacción con los alumnos…  Háblanos de los cursos ELE Barcelona. El título es de formación profesional para la enseñanza de español como lengua extranjera (FELE) que te permitirá trabajar en distintos campos como profesor de español para extranjeros impartiendo clases para empresas, escuelas privadas, academias de idiomas, clases particulares o como gestor cultural en diferentes partes del mundo. Este es un curso intensivo de 4 semanas que cumple con el requisito de horas formativas que determina el Instituto Cervantes en cuanto a horas de formación, considerando que hacemos 160 horas mensuales de enseñanza y práctica activa. En este tipo de enfoque comunicativo  el curso es presencial porque es sumamente importante la interacción como parte del proceso de aprendizaje con los alumnos. ¿Cómo es la formación del curso intensivo? Todos los días de lunes a viernes darás y observarás clase práctica real, la finalidad es familiarizarse con las técnicas, ejercicios e interacción del profesor con los alumnos dentro de clase. Trabajarás con un grupo de estudiantes de diferentes niveles en los que tendrás la oportunidad de poner en práctica las técnicas de clase: 3 veces a la semana das clase de español con un grupo A1- A2, y los martes y jueves con un grupo de nivel B2. Lo más importante que debes saber: Desde la primer semana darás clase, con material completamente planificado por la tutora, en este caso yo, se te da la clase hecha y lista para ejecutarse, el estudiante solo imparte la sesión como parte esencial del proceso de práctica activa dentro del aula. En las semanas consecutivas empezarás a estar listo para preparar tus propios recursos y materiales, estarás siendo monitoreado por la tutora siempre abierta a apoyar y enriquecer tus ideas y talento como futuro/a profesor/a, haciendo anotaciones y facilitando retroalimentación para potencializar el correcto desenvolvimiento en el aula. La observación en la práctica es parte fundamental del éxito en el aula a la hora de la formación, haciendo críticas constructivas y aportando retroalimentación de valor. En el curso no se toca toda la gramática en profundidad, ya que la gramática de la lengua es muy extensa, pero se revisan los aspectos, o conflictos gramaticales, más importantes y se plantean estrategias para desbloquear lo que realmente se le complica al estudiante al explicar y resolver dudas de los alumnos.  Si deseas consultar más información sobre nuestros cursos ELE Barcelona y revisar las fechas disponibles te invito a hacer clic aquí. Gracias por leer y compartir. Angola González."},"image":{"url":"https://images.prismic.io/elebarcelona/ad61eb52-bc8f-4db8-a6bf-bbaafb0b2dff_main-08d5a5f41094d8c923191d2006ae577a.png?auto=compress%2Cformat&fit=max&q=95"}}}}]},"similarPosts":{"edges":[{"node":{"uid":"ensenar-pasados-no-es-tan-pesado","data":{"title":{"text":"Enseñar pasados ¡No es tan pesado!"},"content":{"text":"Pregunta fácil para hispanohablantes: ¿Cuántos pasados tiene el español? Mmmmm… ¡Parece que os hemos pillado, eh! ¿No es tan fácil la respuesta, verdad? Claro que no. Porque, como ya hemos dicho muchas veces, ser nativo/a de una lengua y conocer sus mecanismos y estructuras (es decir, ser filóloga/o o profesor/a ELE) son dos cosas muy diferentes. Como hablantes no necesitamos pensar en cuántos pasados hay, para qué se utilizan, cómo se conjugan, cuáles son irregulares… ¡Y, menos mal! Pero al iniciar nuestro camino hacia la enseñanza del español para extranjeros, estas reflexiones se vuelven imprescindibles.  Vamos, pues, a desentrañar los misterios que se esconden detrás de la “simple tarea” de contar una historia en nuestra querida lengua. La primera dificultad que presenta el uso de los pasados en español es que tenemos cuatro tiempos, ni más ni menos: el Pretérito perfecto (he bailado) , el Indefinido (bailé), el Imperfecto (bailaba) y el Pluscuamperfecto (había bailado).  Son pocas las lenguas que cuentan con un repertorio tan amplio para el relato en pasado y esta variedad, si bien es fuente de riqueza, también lo es de dolores de cabeza para alumnos y profesores ELE. Existen numerosos matices para el uso de cada uno de los pretéritos y, sobre todo, para su utilización simultánea (que es como, normalmente, los usamos los nativos), con lo cual su enseñanza requiere de una especial atención. ¿Cómo y cuándo enseñar los pasados? ·        Cuándo: para tomar esta decisión, lo más adecuado es guiarnos por el MCER (Marco Común Europeo de Referencia), el cual establece que el primer contacto con los pasados se produce al final del nivel A1, con la introducción del Pretérito perfecto y su uso para la expresión de acciones pasadas sin fecha específica. Traducción para nativos y nativas: “He ido a Francia tres veces”, en esta frase nadie sabe y a nadie le interesa cuándo se ha realizado la acción, todo el foco está en la propia experiencia, no en su localización temporal concreta. Será ya en el nivel A2 cuando trabajaremos de lleno con los pretéritos. Entonces  veremos el segundo uso del Perfecto (acciones de un pasado reciente, es decir, “esta tarde he ido al parque”) y la presentación del Indefinido y del Imperfecto, en sus utilizaciones por separado. “El año pasado viajé por todo el mundo”, “cuando era niña viajaba todos los veranos con mis abuelos”. ¿Cuál es cuál? El primero es el Indefinido, el segundo el Imperfecto. ¿Para qué se usan? El Indefinido para expresar acciones terminadas en un punto concreto en el tiempo, el segundo para expresar hábitos y descripciones en épocas pasadas. En el nivel B1 ¡preparáos!  porque es cuando viene lo bueno: el contraste entre el Indefinido y el Imperfecto, es decir, el punto que más dificultades genera a la hora de asimilar los pasados del español.  Y por último, se introduce el cuarto fantástico, el Pretérito Pluscuamperfecto, el cual nos trae, para felicidad de alumnos y docentes, un poco de alivio a las clases ya que es un tiempo relativamente sencillo de usar y de conjugar. “Cuando pasé por tu casa, tú ya habías salido”, el Pluscuamperfecto nos permite expresar una acción anterior a otra en el pasado, algo así como “el pasado del pasado”, ¿no es genial? En los niveles superiores (B2, C1, C2) lo que se procura es ya practicar y reforzar el trabajo con el contraste entre los pretéritos, que es el aspecto más complejo del uso de los pasados, además de añadir matices y, por tanto, “afinar” su utilización en diversos contextos.   ·        Cómo: Aquí viene lo más delicado. Si bien es verdad que “cada maestrito con su librito”, también hay que decir que, al menos en nuestra opinión, ciertas pautas son imprescindibles para facilitar el aprendizaje de los tiempos pasados. Para empezar, y siguiendo siempre nuestra bien amada gramática cognitiva, es fundamental estructurar la enseñanza con los pasos necesarios para que sean los propios estudiantes quienes deduzcan las reglas. ¿Cuál sería este camino? El que toma como punto de partida el uso del tiempo verbal y luego se dedica al estudio de la forma, es decir, la conjugación; y el que en cada uno de esos análisis promueve la reflexión autónoma de los estudiantes a partir de preguntas y ejemplos contextualizados, antes de que el o la docente  postulen la norma. Todo/a nuevo/a profesor/a se dará cuenta muy pronto, con la experiencia, de que es el mismo alumnado el que se interesa, sobre todo, con cuándo, cómo y por qué utilizar el tiempo presentado, antes de preocuparse por los regulares o irregulares.   ·        Pongamos un ejemplo: queremos enseñar el Pretérito imperfecto y uno de sus usos básicos, la descripción en pasado. Para ello, podemos empezar contextualizando el tema con fotos antiguas de la ciudad en la que trabajamos y estimular a los estudiantes a que respondan “¿Cómo era Barcelona antes?”. Escribimos las respuestas en pizarra y, a partir de ese primer input, empezamos a familiarizar a los alumnos  con el nuevo tiempo. Luego se propone la lectura de un texto en el que se describe la vida en la ciudad en el siglo pasado y de ese material se extraen, a continuación, ejemplos del Imperfecto. Será entonces cuando guiemos a los estudiantes a la deducción de su uso, con una actividad como la siguiente: En el texto aparecen verbos subrayados que están en un nuevo tiempo del pasado: el Pretérito imperfecto. ¿Entiendes qué expresan? Marca con una X la opción correcta.  Pretérito imperfecto.  Se usa para:  ●       Describir lugares y situaciones en el pasado ●       Hablar de hechos que solo ocurrieron una vez    Una vez aclarado su uso, nos dispondremos al análisis de la forma del nuevo tiempo, por supuesto sin dar la conjugación resuelta sino con “pistas” para que los estudiantes la descubran por sí mismos. Por ejemplo: Selecciona un verbo regular de cada una de las terminaciones, escribe el infinitivo y conjúgalo en Pretérito imperfecto.  Esta secuencia (que aquí os mostramos de forma reducida) puede resultaros orientativa para la presentación de cualquiera de los pasados ya que, con mil y una variaciones según la imaginación y el gusto de cada profe, así como el posterior trabajo con sus correspondientes marcadores temporales (para el Pretérito Imperfecto: en aquella época, cuando tenía 10 años, en la década de los 60, etc) constituye  un trayecto básico para aproximarse a un nuevo tiempo de forma inductiva.   Ahora bien, ¿cómo hacerlo cuando la misión es introducir, no ya un pasado, sino el uso de dos al mismo tiempo? Tranquilas y tranquilos, también para esto tenemos propuestas. ·        El contraste de pasados: si preguntamos “¿Alguna vez has ido a Granada?” y nos responden “Sí, fui una vez, en 2005” seguro que lo último en lo que pensamos es que estamos usando en contraste el Pretérito perfecto y el Pretérito indefinido. ¡Pero así es! Una maravilla todo lo que activamos inconscientemente cuando hablamos… Y es esa naturalidad, ese uso cotidiano, lo que debemos intentar trasmitir a nuestros alumnos, con ejemplos tan simples y prácticos como éste a fin de facilitar su comprensión, en lugar de presentar reglas abstractas y demasiado teóricas. Sin embargo, a la hora de abordar el más complicado de los contrastes, el del Indefinido y el Imperfecto, la cuestión quizás no es tan sencilla.  Sin duda, este es uno de los puntos gramaticales más duros para los estudiantes, posiblemente porque también lo es para el profesorado ELE. Infinidad de estudios se han publicado al respecto, manuales dedicando capítulos y capítulos al tema y a día de hoy la mayoría de los alumnos es en este contraste donde más comete errores. ¿Qué falla? ¿Cómo podemos ayudarlos? Nosotros optamos por algunas teorías creativas y cognitivas, como  la del famoso huevo frito. Sí, sí, huevo frito. La imagen arquetípica de un huevo frito nos puede facilitar enormemente la vida en este terreno, al identificar  la yema  (el corazón del huevo, el nudo) con el Indefinido y la clara (lo que lo rodea) con el Imperfecto. De esta forma, materializamos en un dibujo muy familiar y sintético la regla general del contraste: con el Indefinido expresamos las acciones principales de una historia, aquellas que hacen avanzar la acción, y con el Imperfecto, las descripciones que rodean esas acciones (clima, escenario, emociones, etc). Por supuesto, esta regla no la presentamos directamente con el huevo, sino que a ella llegamos a través del relato de una historia personal (el día en que llegué a Barcelona, por ejemplo) cuyos verbos los vamos colocando a medida que hablamos en la yema o la clara según sean de uno u otro tiempo. Como esta forma, hay muchísimas otras para la presentación de este “hueso duro”, pero en lo que nosotros hacemos especial hincapié es en el hecho de darle un formato visual, lúdico, sencillo a la compleja teoría que hay de fondo para que, justamente, no nos resulte ni a los profes ni a los estudiantes unos pasados tan pesados. Que, por cierto, ¡no lo son! Nos la podemos pasar muy bien enseñando y aprendiéndolos. Además de llevar a la clase ELE presentaciones gramaticales inductivas, que fomenten la participación activa de los estudiantes, el otro secreto consiste en practicar los pasados de forma lúdica y en contextos reales. Con juegos como “hundir la flota”, crucigrama o “memory” podemos aprender la enorme lista de irregulares del Indefinido, por ejemplo; y con prácticas como “preguntas atrevidas para saber la última o la primera vez que hiciste algo”, “busca a alguien que” (clásico juego en el que los estudiantes buscan por la clase a una persona que ha hecho algo determinado y completan una lista en el menor tiempo posible) o juegos de mesa para contar cosas sobre la infancia, entre miles de otras ideas, nos podremos reír de lo que, en un principio, parecía tan terrible: el intrincado y apasionante sistema de pasados en español.   Flor Ragucci "},"image":{"url":"https://images.prismic.io/elebarcelona/a4406e1a-af18-44d5-a498-363df0350fd1_Fotos+Blog+ELEB++%284%29.png?auto=compress%2Cformat&fit=max&q=95"}}}},{"node":{"uid":"gramatica-inductiva-y-la-aventura-de-aprender","data":{"title":{"text":"Gramática inductiva y la aventura de aprender"},"content":{"text":"¿Te ha pasado alguna vez de quedarte casi dormida o dormido copiando una pizarra llena de cosas que no entiendes? ¡A mí sí! Y, lamentablemente, no creo haber sido la única, después de tantos años de instituto, de universidad, de viejos pupitres… Sin embargo, en esta ocasión no me estoy refiriendo a mis clases de física o geografía, sino que se me viene a la mente un curso, no muy lejano, de idiomas. En aquel momento, simplemente, me limité a seguir, resignada, las instrucciones de la profesora, vencí heroicamente al sueño y procuré sacar provecho de mi clase. Fue un tiempo después cuando comprendí mejor lo que había pasado. Al formarme en didáctica de español para extranjeros y ubicarme yo misma del otro lado de la pizarra, tomé conciencia de cuál había sido el método utilizado en aquella clase y por qué me había resultado tan ineficaz. El enfoque deductivo de la gramática es el que ha dominado las aulas durante décadas, caracterizado por la presentación de reglas a los alumnos y luego su práctica con ejercicios. El o la docente hace una explicación general y abstracta de la nueva estructura gramatical (la pizarra llena que yo copiaba sin entender) y de ahí se pasa a los ejemplos concretos que ilustran la teoría. ¿A nadie le suena raro, verdad? Todos estamos habituados a aprender así y, aunque muchas veces nos hemos quejado por aburrido, también hay que reconocer que nos habrá resultado cómodo en más de una oportunidad. Sentarte y que te lo den todo masticadito, ocuparte luego solo de rellenar huecos sin pensar demasiado, después de un día agotador de trabajo… Realmente tentador. Pero la cuestión es: ¿cuánto aprendemos de esta manera? ¿Nos ayuda este método a asimilar los conocimientos de forma duradera y profunda? En mi opinión como profesora ELE de muchos (madre mía, ¡muchos!) años de experiencia con estudiantes de todos los niveles, orígenes y edades, no, el enfoque deductivo no favorece un aprendizaje significativo y, por tanto, eficaz. ¿Cuál es la alternativa, pues? Su contracara: el método inductivo. Enseñar la gramática de forma inductiva A través del enfoque inductivo el camino para llegar a la gramática es el inverso, se parte de ejemplos particulares y de ahí se guía a la o el estudiante para que deduzca la regla. Preferentemente en parejas o pequeños grupos, el alumnado asume un rol activo en el aprendizaje y se involucra desde el primer momento en la reflexión gramatical a partir del análisis de las muestra de lengua proporcionadas. De esta forma, es mucho más fácil la interiorización de la regla para su posterior uso y, por tanto, ¡también evitamos el conocido fenómeno “me entra por un oído y me sale por el otro”! Este método, que se utiliza para la didáctica de todas las áreas del conocimiento, se incorporó en la enseñanza ELE de la mano del enfoque comunicativo en el cual la presentación de la gramática está siempre subordinada a la función comunicativa. Con esto queremos decir que las estructuras gramaticales no se les dan nunca a los estudiantes de forma aislada sino ligadas a un contexto de uso real de la lengua, y se favorece así su motivación e implicación activa en el aprendizaje. Por otro lado, el enfoque inductivo se basa también en el aporte de las Teorías del aprendizaje, según las cuales todas aquellas cosas que descubrimos por nosotros mismos, quedan más firmemente asentadas en nuestra mente que las que nos son dadas. ¿Cómo, sin ir más lejos, adquieren el lenguaje los niños y las niñas? Exactamente así, a través de la exposición continua a muestras de lengua, de donde inducen las reglas del código de comunicación.   El método inductivo ¡en acción! Bien, posiblemente ya estamos de acuerdo con que el enfoque inductivo de la gramática nos lleva a un aprendizaje intuitivo, participativo y mucho más autónomo, pero lo que también seguro os estáis preguntando es cómo volcarlo en nuestras clases de español para extranjeros. Lo primero es ¡una buena formación! Para poder ser capaces de ayudar a la o el estudiante en el proceso de exploración hacia las reglas gramaticales es necesario adquirir las herramientas adecuadas y eso lo proporciona un curso de profesores ELE orientado hacia esta metodología. Lo segundo es filtrar los materiales que utilizaremos en clase, es decir, encontrar los manuales, sitios web, etc que se basen en el enfoque inductivo para la enseñanza de la gramática. Afortunadamente, hoy en día son muchos los libros ELE que o bien se centran en este método o bien lo combinan con el deductivo, brindando espacios en los cuadros gramaticales para que los alumnos rellenen las categorías que faltan a partir de los ejemplos dados, o con actividades para que los alumnos discutan el funcionamiento de la lengua, entre otras cosas. Por tanto, no desesperéis, no será difícil dar con un material que os sirva como guía para vuestro cometido. Pero para ir dándoos una idea y que no os resulte todo demasiado abstracto, os ponemos un ejemplo con la presentación del Pretérito imperfecto (nombre de ese tiempo del pasado que todos conocemos como “paseaba”, “comía” o “salía”). Los pasos, pues, podrían ser los siguientes: 1. Una tarea posibilitadora: la comprensión lectora de un texto en el que se describe la vida en Madrid a principios del siglo XX. Responder preguntas en parejas. 2. Una tarea de reflexión gramatical sobre el uso del nuevo tiempo: a. En el texto aparecen verbos subrayados que están en un nuevo tiempo del pasado: el Pretérito imperfecto. ¿Entiendes qué expresan? Marca con una X la opción correcta.    Como veis, ni en la presentación del uso ni de la forma del tiempo verbal, hemos dado nosotros la teoría completa. Los alumnos y las alumnas, para deducir la regla del Pretérito imperfecto se basarán en la muestra de lengua de un texto debidamente contextualizado y anclado en sus propios intereses. De esa exploración, obtendrán por sí mismos, las respuestas. Y gracias a ese camino, activo, entretenido, reflexivo, es posible que rápidamente el nuevo tiempo empiece a ser parte de su habla, de su querido y flamante español. ¡Animaros, futuros profes, a probarlo y a transformar el aprendizaje de la gramática en una aventura!   Flor Ragucci "},"image":{"url":"https://images.prismic.io/elebarcelona/e9a23003-8e1d-4e1c-abcf-c685775bc1ca_Fotos+Blog+ELEB++%286%29.png?auto=compress%2Cformat&fit=max&q=95"}}}},{"node":{"uid":"encantados-de-conocer-al-equipo-ele-barcelona","data":{"title":{"text":"Encantados de conocer al equipo ELE Barcelona"},"content":{"text":"Noviembre, mes de reencuentros, de encuentros, de comienzos, de nuevas caras e historias… El otoño marca el ritmo y nos acelera el corazón con curiosidad y expectativas. ¡Estamos listas y listos! Εn ELE Barcelona ya tenemos todo a punto y creemos que también es hora de volver a presentarnos, para que conozcáis de cerca el equipo que estará ahí, a vuestro lado, en el apasionante reto de cambiar de profesión y embarcarse en la enseñanza ELE. ¿Quiénes somos, pues? Un grupo de cuatro personas, tan diferentes como similares. Diferentes por nuestros respectivos puntos de partida, nuestros gustos de comida o de música, nuestros estilos de vestir, nuestras fobias y nuestros sueños. Similares, sin embargo, en cuanto a una pasión: la que sentimos por la enseñanza, la lengua y la cultura hispanas. María, Angola, Víctor y yo (Flor) compartimos no solo eso sino también el habernos formado exhaustivamente en el área que cada uno maneja y el seguir, igualmente, ávidos de nuevos conocimientos, reciclajes y actualizaciones. En dos palabras ¡no paramos!, lo cual es genial a la hora de trabajar juntos porque nos motiva mutuamente y nos enriquece con el intercambio diario.  En fin, que es un lujo de equipo tanto a nivel personal como profesional. Pero mejor que os lo explique alguien es que podáis conocer de primera mano a cada integrante, por lo que a continuación tenéis una breve presentación de cada uno y un apretón de manos (o dos besos ¡ahora que se puede!) a modo de primera bienvenida a nuestra querida escuela, ELE Barcelona.  María Blanco, directora académica y cofundadora de ELE Barcelona Desde que empecé a trabajar como profesora de español para extranjeros en Sevilla, mi ciudad natal, la creatividad, la educación y la fascinación por las diferentes culturas fueron el motor de mis pasos. Mejor dicho, ¡de mis alas! Porque enseguida despegué vuelo y me planté del otro lado del mundo para enseñar español. Estuve cuatro años como profesora ELE en Camboya y China, una experiencia que me marcó personal y profesionalmente. Allí descubrí lo que ahora más me maravilla de este trabajo: el aprendizaje continuo y mutuo, un camino de crecimiento siempre compartido entre los estudiantes y yo.  Con la mochila cargada de ideas e ilusión regresé, pues, a Barcelona y emprendí un nuevo viaje, éste en el que aún vivo, la formación de profesores de ELE Barcelona. Junto a Richard Davie fundé la escuela y en ella volqué toda la experiencia y los conocimientos de tantos e intensos años de trabajo. Y es aquí donde día a día sigo aprendiendo, disfrutando, emocionándome y divirtiéndome, dándolo todo junto a mi equipo, para que las nuevas y nuevos profes de español lleven también esta pasión a las aulas ¡y se expanda, así, por el mundo!  Angola González, coordinadora de ELE Barcelona y community / social media manager  Después de vivir en Irlanda e Inglaterra, estaba lista para dar un giro a mi vida con una nueva profesión en la ciudad que un día visité y sentí como casa. Llegué a Barcelona a certificarme como profesora de inglés, para coger experiencia y después irme a Dubái. Éste era el plan inicial, poco sabía yo de las sorpresas que me daría la vida meses más tarde. Conocer a María fue tener la certeza de que quería dedicarme a la enseñanza del español, a compartir mi cultura con otros (mis estudiantes) y con suerte, algún día, ser la fuente de inspiración que María significa para mí.  Observarla desde el primer día que la vi en la escuela fue una revelación, su energía y dinamismo llenaba la escuela, contagiaba a todo aprendiz o estudiante que la veía. Recuerdo haberla visto dar clase y decir, ¡Yo quiero estar ahí! ¡Yo quiero ser como ella! Meses después de certificarme como profesora de inglés, inicié la formación FELE para enseñar español a extranjeros en donde pude compaginar el trabajo y la formación. Fue ahí donde María vio mi inquietud, mi apertura al aprendizaje y el hambre creativa que vive en mí. Tras una temporada aprendiendo todo lo que pude y conociendo a ELE Barcelona detrás de bambalinas, un mundo administrativo, contable, de marketing, creación y edición de contenido que me tenía maravillada, finalmente había llegado el momento, ELE Barcelona sería mi nuevo reto a coordinar. Aquí seguimos hoy, con la mente lista para seguir aprendiendo y el corazón abierto para compartir con tutores, profesores, aprendices, estudiantes y con toda la familia que hacemos ELE Barcelona.   Víctor González, tutor de la Formación de profesores ELE  Las lenguas siempre han estado ahí. Sigo pensando que todo empezó cuando era pequeño y no sabía articular el sonido /r/. Esas dificultades en mi propio idioma me guiaron hacia el estudio de la lengua y los lenguajes. Años después me gradué en Estudios Ingleses y a continuación me especialicé en la enseñanza del español como lengua extranjera, aunque ahora también enseño catalán. Esta profesión me ha permitido vivir en contextos tan diferentes como España, Noruega, Polonia, India, Islandia o Inglaterra y no dudo de que habrá más en el futuro. Mientras tanto, combino mi labor docente con la formación de nuevos profesores de español y, en mi tiempo libre, me gusta leer, ir al cine y correr.    Flor Ragucci, tutora FELE y redactora de contenidos Nací en Buenos Aires, Argentina, y allí comencé mis andanzas en torno a la literatura, el lenguaje y la comunicación.  Me formé en Artes escénicas y Ciencias de la Comunicación y luego crucé “el charco” para continuar camino en España, donde me gradué en Filología hispánica. En la maravillosa Barcelona eché el ancla por diez años y trabajé sin descanso (y mucho amor) como periodista y profesora de español para extranjeros.   Las misteriosas vueltas de la vida me han llevado a cambiar Barcelona por Atenas, Grecia, y es ésta la ciudad que habito desde hace cinco años. Aquí sigo trabajando como profesora ELE, a la vez que desempeño tareas como traductora griego-español de textos literarios. Gracias a mis labores en ELE Barcelona como tutora en la Formación de profesores y redactora de contenidos del blog, un precioso puente me une no solo a Barcelona sino también a los costados más creativos y estimulantes de mi profesión.    Flor Ragucci"},"image":{"url":"https://images.prismic.io/elebarcelona/00a32af4-1a07-412f-87bf-61a348302b73_Blog+icon+ELEB+pics.png?auto=compress%2Cformat&fit=max&q=95"}}}}]}},"pageContext":{"uid":"clara-llevaba-trabajando-como-profesora-de-espanol","documentId":"519b7b73-dfb4-5d9d-b0c4-7fecb1cb4b08"}},
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